Los Evangelios apócrifos

Los evangelios apócrifos son aquellos  escritos sobre la vida de Jesús que no han sido aceptados dentro del canon de la Biblia, es decir, son aquellos textos que fueron descartados y prohibidos  por la ortodoxia católica para formar parte del testimonio divino.

La Biblia, tal y como la conocemos hoy día es el conjunto de libros canónicos del judaísmo y cristianismo que forman el Antiguo y Nuevo Testamento. El Tanaj o  Antiguo Testamento fue escrito antes de la figura de Jesús y relata la historia de los hebreos con su relación a Dios, conformado por el  Pentateuco, los libros históricos, las Sapienciales, y los libros proféticos. Abarca desde la creación del mundo con la metáfora de Adán y Eva, hasta la Tablas de la Ley.

Por el contrario el Nuevo Testamento narra la vida de Jesús a partir de su nacimiento y hasta su muerte, y se divide en cuatro grandes bloques, los Evangelios, de Marcos, Mateo, Lucas y Juan, el libro de los Hechos, las Epístolas, y Apocalipsis.

Sí, esto, más o menos es lo que conocemos todos, y así nos lo enseñaron,  pero estos no eran los únicos libros o textos existentes,  aproximadamente se tienen constancia de  más de 200 textos apócrifos o gnósticos, es decir,  un volumen mayor a los canónigos existente en La Biblia, entre ellos numerosos evangelios nunca aprobados por la iglesia.

Pero  la iglesia no nos dio más explicaciones, ni nos ofreció un  porqué, impuso y deshecho textos a su criterio bajo el único precepto del soplo divino.

La principal diferencia entre los evangelios canónicos y apócrifos, es que estos primeros se les imputa la inspiración divina, mientras que a los apócrifos no, aunque como bien dijo el padre  Gonzalo Aranda, profesor de teología de la facultad de Navarra, este hecho es imposible de constatar ya que forma parte de un dogma de fe.

Por lo tanto y en esencia, la divergencia histórica que se puede constatar y la que se ofrece entre otras para no estar incluidos en La Biblia, es que los textos y evangelios apócrifos surgen o se escriben con posterioridad a la vida de Jesús o de sus discípulos, aproximadamente en el  siglo II, a diferencia de los canónicos que datan del 50 y 90, es decir escritos a priori y directamente por los evangelistas o discípulos directos de estos, y por lo tanto  entendiéndose  más creíbles ya que podían reflejar con mayor exactitud lo ocurrido al ser testigos directos o casi directos de su vida. A pesar de todo la diferencia máxima  es de unos  200 años, quizás menos si se tiene en cuenta algunas hipótesis de numerosos investigadores.

Realmente los textos de los evangelios canónicos fueron escritos no antes de 30 ó 60 años después de la muerte de Cristo, por lo tanto muchos investigadores confirman  que Marcos, Mateo, Lucas y Juan, murieron mucho antes de que sus evangelios fueran escritos, o  terminados, sumado a las conclusiones que demuestran que en origen los texto eran anónimos  y que los títulos se agregaron posteriormente por los editores, tampoco se podría afirmar con rotundidad que fueron escritos directamente por los apóstoles o sus discípulos directos.

Con independencia que quién y cuándo lo escribió, lo que es innegable que unos y otros forman parte de nuestro legado histórico, y que todos en conjunto nos deben llevar a conocer con mayor fidelidad la figura de Jesús y del Cristianismo, no pudiendo obviar unos u otros por estar más o menos cerca de la figura de Jesús.

De hecho, a lo largo de los dos primeros siglos desde la muerte de Jesús ya  existían más de 30 evangelios, por lo tanto convivían  decenas de versiones diferentes de la vida y mensaje de Jesús, a veces muchas de ellas totalmente incompatibles, como fue el actual evangelio apócrifo de Judas, el de la Verdad, el de María Magdalena, el de Tomás, el de Felipe, el de Pedro, y muchos más que hoy día se han recuperado y que siguen catalogados con Apócrifos o gnósticos.

De lo anterior se desprende que no sólo existió una única cristiandad original, sino que hubo muchas. Pero el cristianismo creció rápidamente  y fue necesario instituir una ordenanza única que   agrupará  a todos  bajo unas mismas doctrinas y creencias, evitando divisiones y escisiones, por ello, no quedó más remedio que agrupar un cierto número de documentos  como base sólida de sus doctrinas y dotarlos de carácter sagrado,  desterrando el resto y eliminado aquellos que podrían poner en peligro la existencia del cristianismo.

La formación de los libros sagrados duró muchos siglos, sirva como ejemplo que el Apocalipsis hasta el siglo X no fue canónico y la primera declaración por parte de la iglesia católica de la lista oficial fue en el concilio de Trento a finales del siglo XVI, aunque está claro que  la iglesia formó su primera lista entorno al 180/200, es decir en 20 años, pero lo curioso, es que no existe por parte de la iglesia ningún escrito al menos conocido dónde se documente en qué momento, lugar o acto se hizo la lista de libros Sagrados

No obstante sabemos que sobre el 180, Ireneo de Lyon,  Obispo de esta ciudad, y considerado como unos de las personalidades  más importantes en la lucha del gnosticismo y que escribió el tratado Contra las Herejías, contaba ya con  una lista sagrada que contenía   27 libros, de los cuales 23 son los actuales  canónicos, y los otros 4,  ahora no forman parte de La Biblia, y  precisamente muchas de las cosas que comenzamos a saber de los textos apócrifos provenían de estos últimos tratados, como el Evangelio de Felipe o el  de Judas, ya que no existían más referencias ni conocimiento reales de ellos  hasta que se descubrieron en 1945 y 1978 en las localidades egipcia de Nag Hammadi y El Minya, respectivamente

Por lo tanto, lo único claro es que la única versión “canónica” que tenemos no coincide con el resto de versiones que tenían los primeros seguidores de Jesús, y la única visión que nos han tratado de imponer durante siglos, convivían con  concepciones muchas más variadas que ofrecían un origen de la cristiandad más plural que el actual, en la que cuantiosos partidarios de Jesús y antes que se fijaran los textos canónicos, leyeron, escribieron y hasta veneraron muchos  otros evangelios, cartas, epístolas y textos que hoy día están considerados como apócrifos o gnósticos.

Los Manuscritos de Nag Hammadi: Fueron hallados en 1945 en Nag Hammadi, Egipto y para muchos son considerados más importantes que los códices hallados en el Mar Muerto. Se compone de 13 códices, unos  50 tratados entre ellos el Evangelio de Tomas, según muchos considerado como el Quinto Evangelio y que contiene más de 100 frases o dichos asignados a la figura de Jesús. Aunque los más escépticos no atribuyen más de una docena de frases a Jesús, lo maravilloso es que a partir de él, se confirman  otras palabras  reales de Jesús que aparecen de forma más pura en los evangelios canónigos.

Entre  estos códices también se hallan, el Evangelio de la Verdad, el de Felipe, el Copto de los Egipcios, así como multitud de Tratados, Epístolas, libros y otros textos, entre los que se encuentra la Republica de Platón.

El Evangelio apócrifo de Pedro: hallado en Ajmin, Egipto en 1896, donde se relatan acontecimientos como la Pasión de Cristo y Resurrección muy distintos a los tradicionalmente conocidos.

El Evangelio apócrifo de María Magdalena: fue hallado en Egipto en 1896, y en él se describe a una tal María como discípula de Jesús. Pero el otorgamiento final de este evangelio a María Magdalena de hace con posteriorridad  y a partir del estudio de  otros textos apócrifos y gnósticos dónde se describe ahora sí María Magdalena como compañera sentimental de Jesús y discípula suya.

El Evangelio apócrifo de Pseudo Tomas: dónde se cuentas pasajes y hazañas de la infancia de Jesús, un niño ya con poderes.

Evangelio gnóstico de Judas: hallado en Minya, Egipto  en 1978. presenta una imagen muy distinta de Judas y las razones que tuvo para traicionar a su maestro. El evangelio muestra de hecho a Judas actuando a petición de Jesús, Judas es aquí el único de los discípulos que entiende la verdad y a quien Jesús reveló los misterios del reino

Sea lo que fuera, estos y otros textos apócrifos y gnósticos nos descubren una nueva vía de interpretación a la vida de Jesús y a la era cristiana de siglo II y III, y realmente  se pueden considerar todos estos hallazgos como el gran descubrimiento cristiano del siglo XX.

Es imprescindible conocer estos textos y situarlos en su lugar apropiado, ya que su importancia no reside en ser o no textos sagrados, sino en el valor historico y universal de muchos de ellos. Es importante recordar el uso común de nociones puramente apocrifás u gnósticas que no aparecen en los textos canónicos, y de los que no dudadamos de su veracidad.

  • El buey y  la mula no aparecen en La Biblia tradicional, proceden de un documento gnóstico.
  • Los nombres de los reyes magos sólo aparecen en los apócrifos, nunca se nombran en los canónicos, así como su número, tan sólo existe una pequeña referencia sin detalle en Mateo. Sin embargo en documentos apócrifos se fijan los nombres y número.
  • La virginidad perpetua de maría o la asunción una formulación dogmática de la iglesia proceden exclusivamente de los apócrifos, no hay ningún texto en La Biblia que defienda la virginidad perpetua de María, y esto sólo se defiende en tres apócrifos el Protoevangelio de Santiago, en la Odas de Salomón, y en la Ascensión de Isaías

En próximos artículos nos adentraremos en algunos de estos evangelios apócrifos.

Ivan Montoya

Ivan Montoya

CoDirector en Planetaincognito
Codirector y locutor del programa de radio Planeta Incógnito. Aficionado desde pequeño a los enigmas y misterios, inicia junto a su hermano Héctor el proyecto Planeta Incógnito en 2009. Quizá sea el perfil más humanista del grupo ahondando en temáticas cercanas a la historia de las religiones, conexiones humanas y conspiraciones
Ivan Montoya

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14 Comentarios on "Los Evangelios apócrifos"

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Kmilo
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Re áspero me sirvió muchas gracias

carajo
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hola

Marty
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Gracias por compartir, muy interesante.

loto
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no por el echo de ser antiguos son echos reales, cabe recordar que existian muchas personas que redactaban la vivencia de un echo, eso implica que al enterarse despues de quien era el protagonista de un echo y que resultaba “famoso” por asi decirlo, ellos complementaban lo que no vivieron junto a ese individuo, para darle importancia a su texto lo firmaban con el nombre de un personaje relevante.

la pregunta estu pidos es como comparar un autor de otro si no existe un texto de comparacion no sean pendejos.

elainer
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que bueno es que el mundo se entere de la verdadera historia divina de lo que fue la existencia del hijo del creador y los que dejaron plasmado en sus papiros los evangelios de la verdadera dotrina y que se revele la verdad de lo que emos estado engañados por siglos por los docmas que dividen alos pueblos cuando solo hablamos de un dios universal,dios de amor y de creacion divina.

Vikthor
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Hola excelente información los felisito mucho, me encanta este tema ya que es cuestión de indagar eh informarnos más en estos tiempos que practico, ojala pudieran decirnos más acerca de los evangelios prohibidos por el vaticano …Saludos y muchas Felicidades.

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