Amy Johnson, misterio y aniversario de la intrépida pionera de la aviación

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Amy Johnson(1903 – 1941), a quién  Google dedica hoy su Doodle del día (garabato), habría cumplido 114 años durante la presente fecha y no es para menos ya que fue, probablemente, una de las mujeres más notorias del siglo XX.

  • Fue la primera mujer en volar en solitario desde Inglaterra hasta Australia en 1930.
  • Falleció una misión militar durante la segunda guerra mundial y su cuerpo nunca fue oficialmente encontrado.

Con una vida digna de una novela de aventuras, Amy se convirtió una auténtica pionera de la aviación llegando a recibir la condecoración de Comendadora de la Orden del Imperio Británico C.B.E (a menudo traducido como Comandante debido a la polisemia de la palabra inglesa Commander).

Amy era la mayor de cuatro hermanas, y nació y se crió en Hull, una pequeña ciudad del condado de Yorkshire a orillas de la desembocadura del rio Hull (en el estuario de Humber), hogar de personajes como el matemático del siglo XIX John Venn.

Su padre tenía un negocio de exportación e importación de pescado fundado al parecer por sus abuelos, lo que le permitió estudiar en la Universidad de Sheffield. Una vez obtenida su licenciatura en Ciencias Económicas y tras un pequeño fracaso amoroso (según sugiere Midgie Gillies en la Biografía  “Amy Johnson, Queen of the Air”), Amy habría decidido trasladarse a Londres en busca de una nueva etapa en su vida.

En su nueva vida en Londres trabajaría como secretaría  y mecanógrafa del bufete de William Charles Crocker, un afamado y exitoso abogado del Reino Unido que había estado ejerciendo la profesión desde 1917.

Cuentan las crónicas que en una tarde de domingo algo la impulsó a subirse a un autobús que la llevaría al Aeródromo de Stag Lane, dónde la joven promesa de la aviación se dejaría enseguida cautivar por los antiguos aviones biplanos que aterrizaban y despegaban continuamente.

Era la segunda mitad de los felices y locos años 20, y las escuelas de vuelo y aeroclubs de Inglaterra empezaban a sustituir los viejos aeroplanos, excedentes de la primera guerra mundial, por algunas novedosas avionetas de las que la joven Amy se enamoraría, llegando a  pasar muchas tardes en el aeródromo.

Una de las avionetas biplano que empezaron a ser muy populares era la   DH-60 Moth fabricada por la De Havilland Aircraft Company, una empresa fundada por el también pionero de la aviación Geoffrey de Havilland (foto), conocido por diseñar multitud de aviones entre ellos el DH-60 Moth y el avión de guerra “Mosquito” que participaría en la segunda guerra mundial. Y por si algún cinéfilo se lo pregunta, sí, Geoffrey era pariente, primo concretamente, de Olivia de Havilland  y su enemistada hermana Joan Fontaine.

Pero volviendo a la historia de Amy, el DH-60 Moth era, como se puede ver en la foto, un tipo de avión biplaza destinado fundamentalmente al turismo y al entrenamiento de nuevos pilotos, y su éxito fue rotundo.

Construida en madera y tela, su precio, de unas 650 libras de la época equivaldría a unos 40.000 euros de hoy en día, haciéndolo bastante accesible económicamente hablando.

En 1928 se creó un nuevo modelo de la DH60 la Gipsy Moth basado en nuevo motor de diseño propio, y ese, era el avión en el que aprendían a volar los alumnos del Real Aeroclub de Londres y nuestra protagonista del día.

Y SE INSCRIBIÓ

Corría el frío inverno del año 1928 cuando una joven de apenas 25 años decidió adentrarse en el aeródromo de Stag Lane, entre hombres y mujeres de la nobleza,  e inscribirse en el Real Aeroclub de Londres. Probablemente muchas miradas de los estudiantes de aviación se posaran sobre la cara de esa extraña chica, pero eso no detuvo a Amy. Era el comienzo de una leyenda.

En Junio del año siguiente ya obtuvo su primer certificado de aviador el número 8862 y la Licencia de Piloto A el 6 de Julio, todo bajo el tutelaje del Capitán Valentin Baker.

Por si esto fuera poco, en ese mismo año ya empezaría a hacer historia convirtiéndose en la primera mujer británica en conseguir la licencia de ingeniero de tierra de Grado C para el mantenimiento de aeronaves.   

EL VUELO A AUSTRALIA

La siguiente proeza para Amy fue el de realizar un vuelo a Australia. Pese a ser meticulosamente calculado, Amy, a diferencia de los pilotos de hoy en día, no tenía ninguna conexión de radio con la superficie, ni información meteorológica fiable. Sus mapas eran muy básicos y sobrevolaba en algunos tramos zonas de tierra inexploradas.

Y pese a todo eso, y que su vuelo más largo había sido de Londres su ciudad natal, Hull, un 5 de Mayo de 1930 Amy partiría del aeropuerto de Croydon en un avión de segunda mano del modelo DH-60 llamado Jason.

Entre el atrevimiento y la osadía propia de una joven de 26-27 años, Amy trazo su ruta a Australia de la manera más directa, con una regla sobre el mapa hacia el este (en una línea prácticamente recta), sobrevolando tierra inhóspita y obligándola a volar con la cabina abierta en tramos contínuos de ocho horas.

El combustible le esperaba en cada parada estimada (unas 15), así que era importante que mantuviera su ruta y no se desviara.

Y así pasaría por Viena, Estambul (entonces Constantinopla), Alepo, BagdadCalcuta, Bangkok, Singapur y muchas otras ciudades hasta llegar a Darwin, en el norte de Australia el 24 de Mayo.

Durante su tránsito por Irak, una tormenta de arena le obligaría a realizar un aterrizaje forzoso en el desierto, pero a pesar de ello prosiguió y al llegar a la India numerosos medios se empezarían a fijar en la joven, apodándola incluso la Chica Lindbergh Británica.

En la India, aún bajo protectorado británico, sorprendería a una guarnición del ejercito aterrizando en el patio de armas, y al llegar a Birmania (Myanmar actual) se toparía con su mayor desafío en el viaje, el monzón, un contratiempo meteorológico que le haría realizar un aterrizaje brusco provocando el daño de su hélice y un agujero en el ala del avión, daño que serían reparados por un técnico local.

Aunque debido al monzón, no pudo batir el récord del aviador Bert Hinkler (establecido en 15 días y medio), se la recibiría en Australia entre multitudes y se la trataría como una estrella durante el siguiente mes y medio.

A consecuencia de su fama y estrellato, las mujeres pedían a sus peluqueros que las peinaran al estilo Amy Johnson y varias canciones  se escribieron dedicadas a ella, entre ellas la  de Amy  Wonderful Amy, de Jack Hylton.

Un año después en 1931, volaría a Tokio con su mentor y mecánico Jack Humphreys de copiloto, estableciendo un nuevo récords en trayectos a  Moscú y Japón

Se casaría finalmente con el también piloto escocés Jim Mollison en 1932, quienes se harían populares con el sobrenombre de “los novios voladores”, aunque se divorciaría de él apenas 6 años después.

Entre medias, nuevos récords de vuelo Londres-Ciudad el Cabo y un peligroso vuelo transatlántico que, aún terminando con un accidente aéreo en Connecticut, les llevaría a disfrutar de un desfile homenaje en Nueva York y a ser recibidos por el propio Presidente Roosevelt  y por supuesto, por su esposa Eleanor Roosevelt,  quienes les recibirían junto a la piloto norteamericana Amelia Earhart

Poco a poco y aunque seguía haciendo vuelos importantes, se empezaba a hacer más complicado el ir rompiendo récords y Amy se empezaría  a centrar en empresas de negocios, el periodismo y la moda llegando a ser modelo para la diseñadora Elsa Schiaparelli e incluso creando su propio diseño de bolsa de viaje. Todo ello hasta que el estallido de la segunda guerra mundial en 1939 le haría reconsiderar su papel de cara al público

LA INCORPORACIÓN AL SERVICIO DE LA REAL FUERZA AÉREA BRITÁNICA.

Tras el estallido de la segunda guerra mundial, ya en 1940, Amy se unió al transporte de aire auxiliar, una organización creada para transportar aviones en todo el país para la Real Fuerza Aérea Británica (RAF).

El domingo 5 de Enero de 1941, Amy partiría de la ciudad costera de Blackpool en  un avión modelo AirSpeed Oxford con una orden de realizar una entrega al aeropuerto RAF Kidlington, en las cercanías de Oxford y nada más se supo de ella.

Hacía las 15:30 del mismo día, marineros de un convoy de barcos que se acercaba desde Knock John , cerca del estuario del Tamésis, avistaron un avión y luego un paracaídas flotando entre la nieve. Otros marineros informarían del avistamiento de dos cuerpos en el agua. Uno de ellos con la cara descubierta  y otro con un casco, acercándose peligrosamente a las hélices de uno de los buques.

Tras quedar relativamente claro que no había esperanzas de salvar al misterioso piloto con casco, el teniente comandante Walter Fletcher, capitán del navío HMS Haslemere, se sumergió en el agua helada camino a intentar rescatar al otro hombre al agua, al que acogió como pasajero del HMS Haslemre aunque fallecería tiempo después en el Real Hospital Naval de Gillimham  a consecuencia de las heridas y la exposición al frío.

Ni el segundo cuerpo ni el cuerpo de Amy nunca fueron recuperados y quizás nunca sabremos si acaso  se trataba (probablemente) del mismo cuerpo abandonado en el Támesis. Diversas partes del avión, incluido el cuaderno de bitácora y una bolsa de viaje serían arrastrados por la corriente a las orillas cercanas.

Las especulaciones sobre lo que sucedió esa tarde y porqué se hallaban tan lejos de la ruta que aparentemente deberían haber seguido han oscilado rumores y leyendas de todo tipo, desde que simplemente se habrían quedado sin combustible hasta que estaban en una misión secreta e incluso que habrían sido tiroteados erróneamente por fuego aliado, una idea, esta última, suscitada por las declaraciones de un ex-miembro de la 58º regimiento pesado antiaéreo en 1999.

Una vida de leyenda y valentía de  una mujer pionera con un trágico broche final cuyo halo de misterio que sigue, y seguirá quizás por siempre, sobrevolando sobre las incógnitas de su desaparición.

Fuentes y Referencias

http://nica.fio.es/sole/ames/44aviadoras1_pozo/44Aquellas%20aviadoras1.html

https://www.findagrave.com/cgi-bin/fg.cgi?page=gr&GRid=92681003

https://www.richardfordmanuscripts.co.uk/catalogue/10994

https://en.wikipedia.org/wiki/Amy_Johnson

http://www.elperiodico.com/es/noticias/extra/amy-johnson-6140566

Libro: Unto the Skies: A Biography of Amy Johnson

http://www.theiet.org/forums/blog/blogpost.cfm?threadid=63679&catid=425

http://lympneairfield.com/gallery/aircraft-at-lympne/

Imágenes: Wikimedia, theiet.org

Héctor Montoya

Codirector de Planeta Incógnito en Planeta Incógnito
Diseñador Gráfico y Web, Héctor es probablemente el miembro más "cientificista" del grupo si no lo es ya de por sí Planeta Incógnito.
Acostumbrado a la búsqueda de documentación le encantan los enigmas científicos como podréis leer en muchos de sus artículos aí como en el programa de Radio

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