Antibióticos procedentes de hormigas para seres humanos

Hormiga, fotografía de macro de <a href="https://pixabay.com/users/diego_torres/">Diego Torres</a>
Hormiga, fotografía de macro de Diego Torres

Según un reciente estudio realizado por la Universidad de Carolina del Norte, algunas hormigas serían capaces de producir antibióticos en su organismo. Este proceso podría aportar soluciones a problemas bacterianos del ser humano.

Los científicos habrían testado las propiedades bactericidas de 20 especies de hormigas disolviendo sustancias existentes en la superficie de su cuerpo hasta lograr una solución que sería introducida en un compuesto acuoso con bacterias.

Al comparar el crecimiento de la bacteria en el compuesto acuoso con una muestra de control se podía determinar si el primero, y por tanto la hormiga usada, tenía propiedades antibióticas o no.

“Una de las especies que hemos observado es la hormiga ladrona (Solenopsis molesta), que posee el más poderoso antibiótico que hayamos testado, aunque, hasta ahora, no se había demostrado que hiciera uso de un agente antimicrobiano”, señaló Adrian Smith, coautor del proyecto y profesor de la citada universidad estadounidense.

En el caso del componente que contenía sustancia de la hormiga ladrona, la bacteria ni siquiera llego a aumentar de tamaño.

Limitaciones

Aunque el descubrimiento implica la posible utilización en el futuro como fuente de investigación de nuevos antibióticos, los científicos advierten que este estudio supondría solo un primer acercamiento y tiene ciertas limitaciones. Por ejemplo sólo se ha llegado a usar un agente bacterianos en las pruebas, por lo que no está claro el comportamiento de los antibióticos frente a otras bacterias.

“Este descubrimiento explica que las hormigas pueden ser una fuente futura de nuevos antibióticos para ayudar a solucionar enfermedades humanas”, explicó Clint Penick, profesor asistente de la universidad de Arizona y líder de la investigación.

“Por ejemplo, la hormiga ladrona está relacionada con la hormiga roja de fuego (Solenopsis invicta), la cual es conocida por las propiedades antimicrobianas de su veneno; sin embargo, en nuestro estudio nos hemos dado cuenta de que la ladrona es más efectiva contra las bacterias, por lo que seguro que hay especies por ahí que merecen ser estudiadas”, añadió Smith.

Los próximos pasos incluirán pruebas de hormigas contra otras bacterias, determinando qué sustancias producen los efectos antibióticos y cómo estos insectos los segregan o de dónde los obtienen.

“Hay que explorar qué estrategias alternativas utilizan las hormigas para defenderse contra los patógenos bacteriológicos”, finalizó Smith.

Fuente Diario 20minutos

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