¿Por qué está haciendo tanto frío en Europa y cómo ha surgido la ‘bestia del este’?

Temporal de nieve en el Reino Unido

Varias personas caminan por una calle cubierta de nieve en Glasgow, Escocia (Reino Unido). ROBERT PERRY / EFE

“La noticia sería que en invierno no hiciese frío”. La frase suele escucharse estos días, ante la avalancha de noticias en los medios de comunicación sobre nevadas, temporales y descenso brusco de temperaturas. Sin embargo, esta última ola gélida no es exactamente ‘normal’, o al menos no lo es para esta época del invierno en Europa, más aún si tenemos en cuenta que en el Ártico el termómetro está registrando, paradójicamente, niveles bastante más cálidos de lo habitual.

La BBC informaba el miércoles de que la estación meteorológica Cape Morris Jesup, en Groenlandia, registró temperaturas de hasta 6,1 ºC la semana pasada, llegando incluso a los 7,2 ºC el sábado, en comparación con los -15 ºC que han alcanzado estos días los termómetros en algunas partes del Reino Unido, un frío que no se vivía en las islas desde hace más de una década.

Las consecuencias están siendo letales. Al menos 38 personas han muerto en lo que va de semana en Europa Central y del Sudoeste debido a una ola de frío que ha llegado a marcar temperaturas de hasta -25 grados centígrados en algunas partes del continente. El mayor número de víctimas mortales se ha producido en Hungría, donde 21 personas fallecieron entre el domingo y el miércoles, la mayoría de ellos enfermos, mayores, o personas que carecen de calefacción o viven en la calle.  Eso sin contar los vuelos cancelados, las carreteras cortadas por la nieve o la lluvia, las escuelas cerradas…

El cambio climático, en el punto de mira

Las imágenes por satélite que han podido observar los meteorólogos ofrecen una clave de lo que está ocurriendo. En ellas se aprecia cómo el viento está empujando aire con temperaturas por encima de los 0ºC hacia el Ártico, en un fenónemo que los científicos no descartan que sea consecuencia del cambio climático (y el consecuente calentamiento global), aunque no puedan asegurarlo con total certeza. Lo que sí está claro es que en los últimos tres años se han venido registrando temperaturas récord en el Ártico, y la previsión es que en el futuro esas olas cálidas sean cada vez más frecuentes, más intensas y de mayor duración.

En cualquier caso, ¿cuál es la relación entre ese mayor calor en el Ártico y el frío extremo que vive Europa? En una entrevista a la cadena de televisión Euronews, el meteorólogo Martin Bowles, del Instituto Meteorológico de Reino Unido (Met Office), señala que el origen de esta ola de frío se encuentra en la existencia de una alta presión sobre el Mar del Norte en dirección noreste hacia Escandinavia, dentro un sistema de alta presión de movimiento muy lento.

“Cuando recibes una alta presión, el aire alrededor se mueve en el sentido de las agujas del reloj y lo que está haciendo en este caso es bajar aire muy frío del norte y este de Europa —de Rusia, de Siberia—, que ha sido arrastrado en dirección suroeste mucho más al sur y al oeste de lo que suele hacerlo”, explica Bowles. Debido a que se trata un patrón bastante fijo, el aire frío permanece entre una y dos semanas, y cuanto más tiempo pasa, más frío hace.

Es lo que muchos meteorólogos y medios de comunicación han venido en llamar la “bestia del este”, por su origen en la parte oriental del continente: el famoso frío siberiano.

En el canal especializado en meteorología The Weather Channel lo explican del siguiente modo: “Cuando el vórtice polar es más intenso, la probabilidad de que el aire frío descienda hacia América del Norte o Europa es menor. Un vórtice polar fuerte ayuda a aislar el aire frío en el Ártico, impidiéndole llegar a las latitudes medias. Pero cuando el vórtice polar se hace más débil, una fración de ese vórtice puede resurgir en zonas situadas más al sur”. En esta ocasión lo ha hecho, además, en dos oleadas sucesivas que han alcanzado, primero, Europa del Este, y después, Europa Central y Occidental hasta Irlanda.

Según ha informado la Organización Meteorológica Mundial (OMM), “se trata de algo raro, pero no sin precedentes”, con origen en el mencionado calentamiento de la estratosfera sobre el Polo Norte, y que podría atribuirse, efectivamente, al cambio climático,

En este sentido, la organización explicó que el fenómeno está relacionado con patrones de circulación atmosférica a gran escala y con el “evento de calentamiento estratosférico repentino” registrado unos 30 kilómetros por encima del Polo.

“El evento de calentamiento estratosférico provocó una división en el vórtice polar, que es un área de baja presión en la atmósfera superior, con remolinos de vientos del oeste que circulan a su alrededor”, indica también la OMM.

Por lo general, y según señala la organización, esos vientos son lo suficientemente fuertes como para mantener el aire más frío en el Ártico durante el invierno. Sin embargo, esa “división o ruptura en los vientos normales del oeste a menudo provoca vientos fríos del este procedentes de Siberia que influyen en las temperaturas de Europa”. añade.

Fuente Diario 20minutos

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