El vino más antiguo del mundo, el del Siciliano Monte Kronio entrañaba más implicaciones de la que los medios de comunicación supieron reflejar según el investigador jefe del proyecto, Davide Tanasi de la Universidad del Sur de Florida.

El descubrimiento entrañaba una tecnología más avanzada de lo que se creía, implicaciones económicas y comerciales y posibles prácticas religiosas.

El Monte Kronio o de San Calogero, se eleva a unos escasos 396 metros sobre el paisaje Siciliano cerca de la ciudad de Palermo, al norte de la Isla.

Quizás a algunos pudiera no parecerle más que una simple alteración del terreno, pero en sus entrañas oculta un laberinto de cuevas con vapores de ácido sulfúrico y una media de temperatura de unos 37,2 ºC con el 100% de humedad en sus niveles más bajos.

Monte de San Calogero o Kronios visto en la lejanía

Monte de San Calogero o Kronios visto en la lejanía

Con estas particularidades no hace falta destacar que es relativamente sencillo sufrir un golpe de calor en sus interior ya que además el sudor humano no puede evaporarse en esas condiciones.

De hecho según Davide Tanasi, profesor Asistente del Departamento de Historia y Centro de Visualización y Tecnologías Espaciales Aplicadas (CVAST) de la Universidad del Sur de Florida (el cual mencionaremos en este artículo), el golpe de calor nos puede incluso sobrevenir en esas condiciones en apenas 20 minutos.

UN MONTE MUY CONCURRIDO

Y sin embargo, sus cuevas han estado bastante concurridas durante la historia. De hecho, desde hace la friolera de 8.000 años, los humanos habríamos dejado diversos recipientes de la Edad de Cobre (VI milenio a.C), además de jarras de cerámica en varios estilos y tamaños que a veces acompañan a esqueletos humanos.

Se debate aún en la arqueología sobre las prácticas religiosas aún hoy desconocidas de las que estos artefactos podrían haber sido participes. El investigador Davide Tanasi se pregunta si  “¿Acaso los fieles sacrificaron sus vidas trayendo ofrendas para aplacar a una misteriosa deidad que emitía gases dentro de Monte Kronio? ¿O estas personas enterraron a individuos de alto rango en ese lugar especial, cerca de lo que probablemente se consideró una fuente de poder mágico?”.

Localización del Monte Kronios

Localización del Monte Kronios

¿QUÉ ALMACENABAN?

Y surgía la pregunta ¿qué sustancia especial contenían esos recipientes y vasijas para apaciguar a un misterioso dios o acompañar a los guerreros y jefes fallecidos en su viaje al más allá? 

La investigación, de la que hemos podido ir leyendo diversos avances desde Agosto de 2017 se centro en pequeñas, casi diminutas muestras extraídas de estos artefactos para ser analizadas correctamente. La solución al misterio no podía ser más alcohólico, dichas vasijas contenían vino.  Puede parecer un hallazgo baladí, pero las implicaciones históricas y tecnológicas que obligan a reescribir la historia de las personas que vivieron allí en ese momento y lugar.

MÁS ALLÁ DE LA ANÉCDOTA, EL DESCUBRIMIENTO TIENE MUCHAS IMPLICACIONES

Dice Davide Tanasi en su artículo de The Conversation, que inicialmente no entendía bien la importancia del descubrimiento. Tendría que investigar la literatura científica sobre las bebidas alcohólicas en la prehistoria para darse cuenta de que las muestras que extrajeron en el monte Kronio eran las del vino más antiguo conocido hasta ahora en Europa y por supuesto, en la región mediterránea. 

Anteriormente se creía que la cuna de la domesticación de las uvas y la viticultura temprana estaba en la región del sur de Anatolia y Transcaucasia. Quiso además coincidir en el tiempo una investigación similar que ubicaba las trazas de vino puro de uva extraídas de unas cerámicas  neolíticas de Georgia, al sur del Cáucaso,  a unas fechas de entre el 6.000 y el 5.800 a.C.

“Esta  idea del “vino más antiguo”  transmitido en los  titulares de las noticias captó la atención del público cuando  publicamos nuestros resultados por primera vez“, escribe David Tanasi.

Sin embargo se queja de que, a pesar de la difusión en los últimos meses de la noticia, los medios no supieron transmitir las implicaciones históricas que tenía tal y como lo entienden los arqueólogos expertos en culturas sicilianas de esos tiempos, en plena Edad del Cobre.

El análisis químico de estos recipientes de almacenamiento marca el descubrimiento más antiguo de residuos de vino en toda la prehistoria de la península italiana. Crédito: Dr. Davide Tanasi, Universidad del Sur de Florida Read more at: https://phys.org/news/2017-08-world-oldest-italian-wine-ancient.html#jCp

El análisis químico de estos recipientes de almacenamiento marca el descubrimiento más antiguo de residuos de vino en toda la prehistoria de la península italiana. Crédito: Dr. Davide Tanasi, Universidad del Sur de Florida
Read more at: https://phys.org/news/2017-08-world-oldest-italian-wine-ancient.html#jCp

Implicación económica

Económicamente, el descubrimiento de la existencia de vino en aquella época y lugar implica, evidentemente, que sus pobladores ya cultivaban la vid. La viticultura requeriría terrenos específicos, climas y sistemas de riego.

Hasta el momento, los arqueólogos no habían incluido esas estrategias agrícolas en sus teorías sobre asentamientos en esas comunidades sicilianas prehistóricas, pero ahora parece que se empezarían a plantear más seriamente cómo estas personas de la Edad de Cobre pudieron haber transformado los paisajes en los que vivían.

Además,  el descubrimiento del vino de este período tiene un impacto aún mayor en lo que los arqueólogos pensaron que sabíamos todo sobre el comercio y el comercio de bienes en todo el Mediterráneo de este momento. Sicilia carecería de minerales metálicos con los que comerciar, pero los descubrimientos evidencian pequeños artefactos de cobre (como dagas y cinceles) evidencian que los sicilianos de aquellos tiempos ya desarrollaron la metalurgia en la Edad del Cobre .Según explica Tanasi en su artículo:

“La explicación tradicional ha sido que Sicilia participó en una relación comercial embrionaria con personas en el Egeo, especialmente con las regiones del noroeste del Peloponeso. Pero eso no tiene mucho sentido porque las comunidades sicilianas no tenían mucho que ofrecer a cambio de los metales. El atractivo del vino, sin embargo,  podría haber sido lo que llevó a los Egeos a Sicilia , especialmente si otros asentamientos no habían llegado tan lejos en la viticultura”.

UN SANTUARIO PREHISTÓRICO

Por si todo esto fuera poco, las evidencias de restos de vino cerca de las grietas gaseosas en el interior del Monte Kronio, apoya la hipótesis de que, la montaña, era una especie de santuario prehistórico donde se llevaban a cabo prácticas purificadoras o incluso donde podían existir oráculos,  aprovechando las características limpiadoras a la par que embriagadoras que aportaban los vapores de azufre.

UNA SUSTANCIA MÁGICA

El vino ha sido conocido como una sustancia mágica desde su  aparición en los cuentos homéricos . Rojo como la sangre, tenía el poder único de traer la euforia y un estado alterado de la conciencia y la percepción.

Como podemos imaginar, si mezclamos el estado de la embriaguez con el estrés físico de estar sometido aun ambiente cálido y húmedo sin poder sudar correctamente, es fácil imaginar que, el descenso a las oscuras cuevas del Monte Kronio pudiera suponer un viaje trascendental hacia el reino de los dioses. Un viaje que,  probablemente, como bien señala Tanasi, acabó con la vida de los más débiles.

“Y todo esto fue escrito en los granos de 100 miligramos de polvo de 6.000 años de antigüedad” Subraya Tanasi

El ANÁLISIS

En noviembre de 2012, un equipo de  geógrafos  y espeleólogos expertos se  aventuraron una vez más en el  peligroso complejo subterráneo de Monte Kronio . Escoltaron a los arqueólogos de la Superintendencia de Agrigento, a más de 90 metros de altura, para documentar artefactos y tomar muestras. Los científicos rasparon las paredes internas de cinco recipientes de cerámica, eliminando aproximadamente 100 mg (0.0035 onzas) de polvo de cada uno.

Tanasi dirigió un equipo internacional de académicos que esperaban que el análisis de este residuo marrón oscuro pudiera arrojar algo de luz sobre lo que los recipientes de la edad del cobre encontrados en el Monte Kronio albergaron en su día. El plan de Tanasi y su equipo era utilizar técnicas químicas de vanguardia para caracterizar los residuos orgánicos.

Usaron tres enfoques diferentes:

  1. La espectroscopia de resonancia magnética nuclear  (RMN) podría aportar datos sobre las propiedades físicas y químicas de los átomos y las moléculas presentes.
  2. La microscopía electrónica de barrido con espectroscopia de rayos X de energía dispersiva  (SEM / EDX)
  3. y la espectroscopía infrarroja de transformada de Fourier de reflectancia total atenuada  (ATR FT-IR) que aportarían (estas dos últimas) el análisis elemental y caracterización química de las muestras.

El problema de estos métodos es que eran destructivos, es decir, la muestra se iba agotando a medida que se hacían las pruebas.

Como tenían 100mg de polvo de cada recipiente necesitaban ser muy cuidadosos para preparar la muestras y que no se desperdiciase ni un miligramo.

Finalmente encontrarían que cuatro de los cinco tarros contenían residuos orgánicos, dos de ellos grasas animales y uno residuos vegetales de lo que pudieron concluir que se trataba de algún tipo de guiso semi líquido prehistórico (es decir una suerte de cocido o plato de cuchara prehistórico). La cuarta jarra les daría una mayor sorpresa, vino de uva puro de hace al menos 5.000 años.

FUENTE Y MÁS INFORMACIÓN:

https://phys.org/news/2017-08-world-oldest-italian-wine-ancient.html

Artículo de  The Conversation  de  Davide Tanasi, Assistant Professor, Department of History and Center for Visualization and Applied Spatial Technologies (CVAST), University of South Florida
The Conversation

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