Cuando uno tiene enfrente al francés Premio Nobel de Química Jean Pierre Sauvage constata, una vez más, cuánta humildad concede la sabiduría. Su aspecto retrata lo que es: un científico entregado a su vocación, sin fronteras entre vida y profesión.

Desde los 16 años ‘hace’ química’ sacando clorofila de las hojas o colorantes de las flores. Aquel niño no tenía ni idea de que aquello solo era el comienzo de una larga carrera en la que obtendría el máximo reconocimiento: el Nobel de Química.

En 2016 se lo concedían cuando ya no lo esperaba. El motivo: el desarrollo de las máquinas moleculares de tamaño nanométrico. Precisamente a explicarlo ha venido a España.

Sauvage, junto al británico James Fraser Stoddart y al holandés Bernard Feringa, ganó el Nobel por sus trabajos en nanotecnología, con los que ha logrado desencadenar y controlar el movimiento de las moléculas.

El equipo de Sauvage ha creado en laboratorio los primeros músculos moleculares, un objeto de ocho nanómetros que se contrae y relaja cuando se le envía la señal a la molécula y que puede utilizarse, por ejemplo, para minirobots articulados.

Ya no esperaba el Nobel….
La noticia la recibí 30 minutos antes del anuncio oficial. Fue una gran sorpresa: yo ya no esperaba que me lo dieran.

¿La ciencia de hoy es la técnica de mañana?
Sí, la ciencia fundamental está en el origen de todas las tecnologías.

¿Cuál es la importancia de la química en la tecnología actual?
La química esté en todas partes. Si miras en tu entorno lo que no es químico es muy limitado. Siempre encontrarás química.

¿Puede explicar a la gente su trabajo, lo que ha descubierto?
Primero hay que saber que las moléculas están en todas partes. Las moléculas son unas cosas diminutas, que van desde el oxígeno del aire o el el azúcar, hasta el ADN, nuestro patrimonio genético. Y los químicos ya saben sintetizar y fabricar molécualsas. Se han ido frabricando miles y miles de moléculas cada vez más complejas. En mi sector los químicos fabricaron moléculas que se comportan como unas máquinas o motores, moléculas que pueden girar como motores rotativos. Todos esos sistemas artificiales se parecen a las máquinas moleculares de la biología. Hasta nosotros mismos y todos los seres vivos estamos llenos de motores y máquinas moleculares.

Da un poco de miedo, ¿no?
Bueno, a veces a la gente le da un poco de miedo enterarse de que lleva dentro de sí motores. Dentro de nuestro cuerpo hay millones y billones de máquinas moleculares, motores que todo el tiempo están girando. Lo inquietante sería que no lo hicieran, que se parasen.

¿Cuándo tendrá aplicación práctica?
El objetivo fue demostrar que el hombre es capaz de fabricar máquinas y motores moleculares que se parecían a los de la vida. Hay grandes posibilidades de aplicaciones revolucionarias en medicina, por ejemplo. Una es fabricar máquinas moleculares artificiales que se podrán meter en un cuerpo, que podrán viajar en la sangre y encontrar las células cancerígenas y destruirlas. El principio, ya está muy avanzado, es tener una máquinas moleculares con un recipiente, y que este recipiente se traslade y libere una molécula tóxica para la célula maligna. Y no atacaría a las células buenas, porque entraría en contacto directo con la maligna.

¿El mayor avance?
Es difícil clasificar los proyectos, pero este es muy importante en medicina. Hay otro proyecto muy importante:s crear enzimas artificiales para crear cualquier tipo de reacciones químicas.

Suena a droga.
Da miedo, ¿eh? Pero no, no es droga, es para el bien de la humanidad.

¿No teme un mal uso?
Hoy en día es completamente imposible. Es un trabajo tan sofisticado y especializado que es imposible que se haga por gente que no sea experta.

Superado el límite de los ordenadores, ¿qué papel juegan las moléculas y su trabajo en el nuevo mundo?
Es uno de los grandes temas de las máquinas moleculares. Las moléculas son muy pequeñas, miden 5 nanómetros. Si conseguimos organizar las moléculas para almacenar y tratar información, vamos a tener unas densidades de información enormes. Mucho más grandes que los ordenadores y los smartphones de hoy en día, que son simples transistores.

¿Cómo imagina el mundo dentro de 50 años?
No me lo imagino. Pero puedo decir que será muy diferente de lo que se puede imaginar hoy en día.

¿Su pensamiento acerca de la regeneración de partes del cuerpo?
Es posible. Puede que dentro de 20 o 30 años ya sea posible que se regenere por ejemplo un brazo a alguien. Otra cosa que igual te da miedo es que dentro de 20 o 30 años habrá robots por todas partes casi invisibles. Muy pequeñitos. No los veremos.Pero serán útiles. Tendrá una función muy determinada, como limpiar la mesa.

¿Cómo empezó a interesarse por la ciencia?
Con 16 años me gustaba practicar química en casa. Vivía en el campo y extraía clorofila de las hojas, los colorantes de las flores. Es muy sencillo.

Pero de ahí a ahora ¿cuál fue el camino?
Era un buen estudiante en al universidad, me gustaban mucho las matemáticas y era mucho mejor en matemáticas, pero tuve que elegir y pensé que estaba más capacitado para la química.

¿Por qué?
Porque en matemáticas para ser un buen científico hay que ser un genio. Y yo no era un genio.

Y hay que ser muy joven… Los grandes descubrimientos…
En matemáticas sí, pero en física no tanto.No en todas las ciencias. Hay físicos que hicieron sus descubrimientos pasados los 40. El premio Nobel de Medicina es muchas veces para gente que ha hecho descubrimientos con 50 años.

¿El mundo de la ciencia el evita el psiquiatra gracias a la concentración que requiere?
Es una reflexión que no me había hecho…

¿Mejor vivir en el mundo de la ciencia que en el real?
Hay que tener un pie en la tierra. Los dos no, pero uno, sí.

¿Podría vivir sin la ciencia?
No, no puedo imaginar mi vida sin ciencia.

¿La educación es clave para la ciencia o ya lleva lo uno eso dentro?
No, no tiene nada que ver con la genética. La enseñanza y los profesores desempeñan un papel esencial. Y la familia, también.

Fuente y más información:
Diario 20minutos

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