El Observatorio Europeo Austral (ESO) ha encontrado más pruebas que sustentarían la hipótesis de que en el centro de nuestra galaxia, la vía láctea, hay un agujero negro supermasivo, gracias a nuevas mediciones realizadas por el ELT (Telescopio Extremadamente Grande) de Chile.

De acuerdo con el ESO, el instrumento Gravity instalado en el telescopio ha permitido observar aglomeraciones de gas girando a aproximadamente un 30% de la velocidad de la luz (aproximadamente a 90.000 km/h) en una órbita circular justo a las afueras del horizonte de eventos del hipotético agujero.

El horizonte de eventos, para la astrofísica, define los límites de aquellas zonas que no son, ni serán jamás, observables desde la tierra. En el caso de un agujero negro, ocurre dentro del límite en el cual la atracción gravitatoria es tan grande que la velocidad de escape que necesitaría un objeto para alejarse de él equivale a la velocidad de la luz, con lo que ni siquiera la luz (que viaja a la máxima velocidad posible según las leyes físicas) podría traspasar ese horizonte.

También existe un horizonte de eventos que se define por su distancia a nuestra posición (y cualquiera en el espacio) como un perímetro que lo rodea: en este caso, es la expansión del universo la que provoca este efecto, ya que a determinadas distancias el espacio sí puede expandirse más rápido que la luz, con lo que los fotones que parten de más allá de estas distancias nunca podrán llegar a nuestra situación.

Así, las observaciones que ha captado el ELT se localizan en lo que se conoce como la órbita estable más cercana y que traza una trayectoria alrededor del límite del horizonte de eventos.

Para Reinhard Genzel, del Instituto de Física Extraterrestre Max Planck (Berlín) ha declarado en un comunicado del ESO que estas observaciones suponen una “rotunda confirmación del paradigma sobre el agujero negro masivo”.

Fuente y más información:
Diario 20minutos

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