Pirámide de la Luna

Imagen de la Pirámide de la Luna, en Teotihuacán, México. Mauricio Marat / INAH

Un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México ha hallado bajo la Pirámide de la Luna, ubicada en la parte norte de Teotihuacán, una cámara de unos 15 metros de diámetro y un túnel donde los científicos creen que se llevaban a cabo rituales vinculados con el inframundo.

Este nuevo hallazgo, publicado recientemente, da nuevas pistas sobre la historia de esta misteriosa cultura. Según ha explicado la doctora Verónica Ortega, directora del Proyecto de Conservación Integral de la Plaza de la Luna, “estos grandes complejos ofrendatorios constituyen el núcleo sagrado de la ciudad de Teotihuacán, por lo que toda la gente la consideraba la meca de la civilización, de ahí que lo que se pueda hallar en su interior podrá ayudar a desentrañar las relaciones que tuvo esta antigua metrópoli con otras regiones de Mesoamérica”.

Para localizar estas nuevas cavidades, los investigadores del INAH y especialistas del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México llevaron a cabo un estudio de resistividad eléctrica en junio de 2017, cuyos resultados han salido ahora a la luz.

El túnel, hallado a 8 metros de profundidad de la pirámide, desemboca hacia el sur de la Plaza de la Luna, pero los investigadores no descartan que “haya otra entrada hacia el lado oriente, por lo que es fundamental contar con una radiografía completa para saber cuáles son sus accesos”.

Esta pirámide es la única edificación de la zona arqueológica que da directamente a la llamada Calzada de los Muertos, eje principal de la ciudad de Teotihuacán. Además, la Pirámide de la Luna fue objeto de obras para ser agrandada hasta en siete ocasiones a lo largo de su historia y está relacionada con los rituales que se hacían en la Plaza de la Luna, un lugar poco explorado, añaden los expertos.

“En los años 60, el área fue intervenida por el arqueólogo Ponciano Salazar para darle la fisonomía que hoy tiene. Sin embargo, casi no se exploraron los núcleos ni el subsuelo de las grandes estructuras y plazas, por lo que en la actualidad se sabe muy poco de las plazas del Sol y de la Luna“, ha indicado Ortega.

No obstante, en anteriores excavaciones realizadas a finales de los ochenta en el cuerpo de la pirámide, los arqueólogos encontraron esqueletos de individuos con el cráneo deformado y varios objetos como collares o figuras de piedra verde, por lo que todo ello lleva a “pensar que algo similar se podría encontrar en el subsuelo” de la Plaza de la Luna, ha añadido esta experta.

Según declaró Ortega tras la publicación de otro trabajo similar en 2017, “este descubrimiento confirmaría que los habitantes de Teotihuacán siguieron el mismo patrón en sus templos a gran escala, y que su función sería emular al inframundo”.

Fuente y más información:
Diario 20minutos

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