Himalaya

La cordillera del Himalaya, la más alta del mundo, se originó durante el Eoceno. NASA

En el año 2150 nuestro planeta volverá en unas condiciones climáticas similares a las que había en la etapa conocida como Eoceno, según un estudio publicado en Proceeding of the National Academy of Sciences.

El Eoceno es la fase geológica que arrancó en la Tierra hace 56 millones de años y que dio a su fin hace 33,9 millones de años. Entonces, los continentes estaban más próximos y la temperatura media del planeta era 13º más alta que la actual.

Esto se debe, según explican sus investigadores, a que se ha detenido el enfriamiento natural de la Tierra, y su reloj climático ha comenzado a retroceder. De continuar así, este reloj podría llegar a retrasarse 50 millones de años, lo que supondría que en 2150 se alcanzase el Eoceno.

Así pues, el calentamiento global se convertirá en el primer cambio global creado por el hombre que ha conseguido cambiar brutalmente el clima del globo debido a la contaminación, la deforestación y la destrucción de hábitats, según informa ABC.

La adaptación humana, un enigma

Por esta razón, Kevin Burke, investigador en la Universidad de Wisconsin-Madison y director del estudio, afirma que “estamos yendo hacia cambios muy drásticos que ocurrirán en un marco de tiempo extremadamente corto, revirtiendo un proceso de enfriamiento planetario en cuestión de siglos”.

Debido al clima cambiante del planeta, es común que se produzcan evoluciones y transformaciones en las especies que lo habitan, aunque también, cuando los cambios han sido significativos y rápidos han terminado en la extinción de otras muchas especies, por lo tanto, aún es imposible saber la suerte que correrá el ser humano una vez que se hayan producido estas transformaciones.

Predicción a través de diferentes escenarios

Para tratar de adivinar qué va a ocurrir en el futuro, Kevin Burke y John Williams, paleoecólogos, junto a las universidades de Bristol, Columbia, Leeds y del Instituto Goddard para Estudios del Espacio (NASA) y del Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Estados Unidos, han estudiado las semejanzas entre las diferentes etapas anteriores contabilizadas en el registro geológico a través del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

John Williams afirma que “podemos usar el pasado como vara de medir para comprender el futuro, que será completamente diferente a nada de lo que hemos vivido en nuestra vida”, aunque asegura que “a gente tiene muy difícil predecir cómo será el planeta en cinco o diez años. Nuestra herramienta trata de predecirlo (…) usando análogos geológicos profundos”.

En estos análogos aparecen el Eoceno temprano (hace 50 millones de años), el medio, el Último Interglacial (hace 129.000 a 116.000), el Holoceno medio (hace 6.000 años), la era preindustrial (antes de 1850) y principios del siglo XX.

Para poder hacer una representación que se acerque a lo que ocurrirá en el futuro, los investigadores utilizaron cinco escenarios, entre ellos el RCP8.5. En este marco, si la emisión no se reduce, el clima de la Tierra se acercaría al de mediados del Plioceno en 2030, y si se hace levemente, 10 años después. Para el año 2100 el planeta ya se parecería al Eoceno debido al calentamiento, alcanzándolo final mente en el 2150.

Por otro lado, si las emisiones se moderan, en un escenario RCP4.5, el clima terminaría estabilizándose.

Aparecerán nuevos climas en el 9% de la superficie

Además, la investigación también revela que los cambios comienzan en el centro de los continentes, expandiendose desde ahí. También aumentarán las temperaturas, las precipitaciones, la fusión de los casquetes de hielo y un clima tibio cerca de los polos. En el contexto del RCP8.5, aparecerían nuevos climas en el 9% en el terreno de la Tierra, especialmente en el sureste y este de Asia, el norte de Australia y la costa de América.

“Hemos pasado de esperar a que el clima cambie, a detectar sus efectos y a comenzar a ver sus daños. La gente muere, las casas son destruidas y vemos incendios o tormentas más intensos que pueden atribuirse al cambio climático. Hay más energía en el sistema climático –de ahí la mayor temperatura– y eso lleva a eventos más intensos” afirma Williams, y concluye con que “muchas especies se perderán”.

A pesar de esto se muestra optimista mencionando la “gran capacidad de adaptación” de la vida y las energías renovables que se están implantando cada vez en más lugares. “Hay cosas de las que debemos preocuparnos, pero creo que este trabajo señala cómo usar la historia de nuestro planeta para comprender los cambios y cómo podemos adaptarnos a ellos”.

Fuente y más información:
Diario 20minutos

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