Grupo de científicos hallan restos de crustáceos bajo el hielo antártico

Imagen captada del vídeo facilitado por la expedición SALSA. SALSA PROJECT/EUROPAPRESS

Un grupo de científicos que perforan un lago antártico, a 600 kilométros del Polo Sur, ha encontrado cadáveres de pequeños animales de otra época bajo un kilómetro de hielo.

Los restos, que han resultado ser crustáceos y un tardígrado — denominado comúnmente como oso de agua— y del mismo tamaño que las semillas de amapola, se han encontrado en el Lago Mercer Subglacial, que ha permanecido intacto durante miles de años.

Sin embargo, el pasado 26 de diciembre la historia cambió. Según publica la revista Nature, los investigadores financiados por la National Science Foundation (NSF) de Estados Unidos, lograron derretir un conducto de hielo y llegar hasta el agua que había debajo.

Allí, descubrir a los animales fue algo “totalmente inesperado”, afirma David Harwood, un micro-paleontólogo de la Universidad de Nebraska-Lincolm que forma parte de la expedición, conocida como SALSA (Subglacial Antarctic Lakes Scientific Acces).

El hallazgo cobró aún mayor importancia cuando los biólogos se dieron cuenta de que algunas criaturas del lago Mercer eran de tierra firme. El tardígrado de ocho patas se parece a especies que se sabe que habitan en suelos húmedos. Lo que en un principio se creía que eran gusanos, en realidad eran los zarcillos de una planta terrestre u hongo. Y, aunque los científicos no descartan la posibilidad de que los crustáceos hubieran sido habitantes de los oceános, existe la posibilidad de que pudieran provenir de pequeños lagos cubiertos de hielo.

Los investigadores valoran si las criaturas habitaban estanques y arroyos en las Montañas Transantárticas, a unos 50 kilómetros del lago Mercer, durante periodos breves y cálidos en los que los glaciares retrocedieron, ya sea en los últimos 10.000 años, o hace 120.000 años.

Más tarde, cuando el frío se apoderó del clima, el hielo asfixió estos oasis de la vida animal. Además, los científicos debaten la manera en la que los crustáceos y los tardígrados llegaron al lago Mercer.

Ahora, el equipo de SALSA intenta determinar la edad de las criaturas por medio de la datación de carbono e intenta secuenciar su ADN. De conseguirlo, podría revelar más acerca de cuándo y hasta qué punto se retiraron los glaciares de la Antártida hace milenios.

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“Eso es realmente genial”, afirma Slawek Tulaczyk, glaciólogo de la Universidad de California en Santa Cruz, que no forma parte del equipo de SALSA. “Definitivamente es sorprendente”, comenta.

Tulaczyk, que ha estudiado los sedimentos extraídos del hielo glacial desde la década de 1990, asegura que nunca antes se había encontrado algo así debajo de la capa de hielo. Slawek Tulaczyk fue co-líder de la única expedición previa que perforó un lago subglacial de la Antártida en el año 2013.

Entonces, los investigadores se encontraban en el Lago Whillans —a 50 kilómetros del Lago Mercer—, donde encontraron microbios pero ningún rastro de vida superior.

En el caso del lago Mercer, Tulaczyk opina que los ríos bajo el hielo podrían haber arrastrado los cadáveres y hongos de los animales desde las montañas hasta el lago. También, el glaciólogo ha comentado que podrían haberse congelado en el fondo de un glaciar que los arrastró fuera de las montañas a medida que avanzaba.

En definitiva, la clave para entender un largo período de la historia de las Montañas Transantárticas podría estar enterrada en el fondo un lago a 50 kilómetros de distancia.

Fuente y más información:
Diario 20minutos

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