Ministerio de Sanidad

Fachada del Ministerio de Sanidad Archivo

La Fiscalía investiga la denuncia presentada por Sanidad en relación con la publicación y venta a través de internet de clorito de sodio, como “remedio” para la mejora y curación de distintas patologías, entre ellas el autismo, y que se comercializa con las siglas MMS.

La investigación se desarrolla después de que el pasado 18 de octubre la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, anunciara la presentación de una denuncia ante la Fiscalía contra este producto por “el riesgo que para la vida o la salud de las personas supone la venta o publicidad en España” del mismo.

Días antes de la presentación de la denuncia, el Comité para la Promoción y Apoyo de la Mujer Autista (Cepama) había entregado en Sanidad 136.000 firmas para visibilizar que “la lejía no cura el autismo y exigir un compromiso contra la difusión de pseudociencias que ponen en riesgo la salud de las personas con este trastorno.

La Unidad Central de Criminalidad Informática de la Fiscalía ha abierto diligencias para determinar el lugar desde dónde se está realizando la publicidad, venta y difusión del producto.

De acuerdo a los informes emitidos por la Guardia Civil y las actuaciones realizadas, la publicidad se está realizando a través de una diversidad de contenidos, algunos de los cuales “ensalzan las supuestas ventajas de su utilización en orden a la curación de determinadas patologías.

En otros contenidos, según reproduce la Fiscalía, informan acerca de los protocolos para su utilización e incluso en otros casos se ofrece directamente a la venta la sustancia indicada, según la Fiscalía.

Sin base científica

La información sobre el producto MMS se difunde, según los informes, a través de un blog, se solucionan cuestiones que plantean los usuarios y se facilitan enlaces a distintas redes sociales y web donde se puede ampliar la información sobre la forma de prepararlo o utilizarlo y donde es posible adquirirlo en pequeñas cantidades.

Según la denuncia de Sanidad el clorito de sodio (compuesto químico utilizado principalmente en la fabricación de papel y comercializado como MMS) fue retirado del mercado en el año 2010 por orden de la Agencia Española del Medicamento, ya que presentaba supuestas propiedades curativas que “carecían totalmente de base científica”.

La agencia sostiene que esta sustancia “pone en riesgo la salud de los consumidores, como demuestran los numerosos casos de reacciones adversas, algunas de ellas graves, en pacientes que han consumido el producto”.

Sin embargo, en la actualidad, según Sanidad, “son diversos los sitios web a través de los cuales se está publicitando, facilitando y promoviendo” su utilización.

Fuente y más información:
Diario 20minutos

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