¿Quién no se ha preguntado alguna vez si existe vida más allá de la Tierra? Esta es una cuestión que desde hace cientos de años los seres humanos hemos tratado de contestar sin éxito. Solemos imaginar la vida extraterrestre como algo similar a lo que encontramos en nuestro planeta, pero ¿y si existieran otras alternativas que no hemos barajado hasta ahora?

Los estudios científicos se muestran positivos ante la supervivencia de organismos en situaciones de escasez de agua, temperaturas extremas o incluso en condiciones de radioactividad. La gran adaptabilidad que presentan los entes analizados en la Tierra animan a los investigadores a buscar planetas o ambientes similares al nuestro, pero las conclusiones más recientes abren ante nosotros un gran abanico de posibilidades para encontrar mundos extraterrestres, habitables o habitados.

Lagos subterráneos en Marte

El planeta rojo constituye una de las opciones más recurridas y estudiadas hasta el momento. Las misiones de Opportunity, Spirit y Curiosity, los Mars Exploration Rovers de la NASA utilizados para conocerlo más de cerca nos hacen plantearnos si realmente nos encontramos solos en el Sistema Solar.

En períodos anteriores, Marte fue mucho más cálido y húmedo, lo que haría factible la posibilidad de que el planeta albergara vida en el pasado. Al no tener actividad geológica, actualmente no puede reciclar los materiales del suelo, por lo que no presentaría el sustento necesario para la vida.

La posibilidad reside bajo su superficie. Según Alberto G. Fairen, científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el planeta “tuvo ríos y lagos en el pasado, y tal vez aún hoy conserve lagos subterráneos, sobre todo bajo las masas de hielo polares”, lo que revive la oportunidad de encontrar las condiciones para crear vida en sus resticios de agua.

Europa esconde un océano de agua líquida

Si hay vida en nuestro sistema, la NASA apuesta a que se encuentra en Europa, la luna helada que orbita alrededor de Júpiter. Desde la década de los sesenta, el sexto satélite natural del planeta en orden creciente de distancia, ha ocupado un primer plano en la búsqueda de indicios de vida extraterrestre llamando la atención de investigadores y expertos.

La luna tiene en su interior una nueva oportunidad que podría dar las condiciones necesarias para encontrar seres vivos desconocidos. Su océano de agua líquida se encuentra escondido debajo de una capa de hielo de entre 15 y 20 kilómetros de profundidad, ofreciendo diferentes posibilidades sobre la existencia de ecosistemas marcianos.

Los científicos creen que este suceso tiene lugar debido a la gravedad de Júpiter, que ejerce una fricción que mantiene el núcleo de su luna activo, creando fuerzas de mareas que expanden y encogen el satélite. El líquido del interior del planeta podría comunicarse con la superficie mediante burbujas cálidas de hielo subterráneo, duplicando la cantidad de agua líquida que hay en todos los océanos de la Tierra.

Ganímedes y su enorme océano subterráneo

La mayor de las lunas de Júpiter podría pasar por un planeta en sí misma y en ella se han fundamentado numerosas hipótesis de vida extraterrestre.

Con mucha diferencia, el satélite es el mayor de todo el Sistema Solar, y el único que cuenta con su propio campo magnético, produciendo auroras boreales en sus polos. Al ubicarse tan cercana a Júpiter, la luna se encuentra también dentro del campo magnético joviano, haciendo que el de la luna cambie cuando lo hace éste. Las oscilaciones de Ganímedes se explicarían a cientos de kilómetros de su superficie, por el movimiento de las aguas de un enorme océano.

“Los lugares donde buscamos vida en el Sistema Solar son básicamente aquellos en los que hay agua líquida y/o algún tipo de química orgánica. Ganímedes tiene océanos de agua líquida bajo su corteza exterior de hielo de agua”, informan científicos del CSIC a 20minutos.

Carbono, nitrógeno e hidrógeno en Encélado

El sexto satélite más grande de Saturno tiene todos los ingredientes necesarios para la creación de vida. Con apenas 500 kilómetros de diámetro, la luna es uno de los lugares del Sistema Solar más prometedores para encontrarla.

Según un estudio realizado por la Universidad de Heidelberg y el Southwest research Institute (SwRI) de Estados Unidos, el satélite oculta océanos de agua 35 kilómetros bajo su superficie, que se encuentra cubierta de hielo y nieve y presenta unas temperaturas que alcanzan los -198 grados centígrados.

En estos cuerpos de agua se han encontrado los tres elementos necesarios para la existencia de agua: el carbono, el nitrógeno y el hidrógeno, así como indicios de pequeñas moléculas orgánicas con diferentes formas de carbono.

“Una vez más, Encélado nos ha impresionado. Previamente solo habíamos identificado las moléculas orgánicas más simples que contenían algunos átomos de carbono, pero incluso eso era muy intrigante“, afirma Christopher Glein, científico espacial especializado en química extraterrestre del SwRI.

Posible vida sin agua en Titán

Saturno sigue siendo un gran desconocido pese a las veces que, gracias a la sonda espacial Cassini, nos hemos acercado a él y a sus anillos. Estamos acostumbrados a nuestras propias condiciones de vida, pero ¿y si no fuesen necesarias para darse la aparición de vida extraterrestre?

La luna más grande de Saturno podría albergar un tipo de vida que no necesita agua para su supervivencia, según un estudio de la Universidad de Cornell. Eso se debería a la existencia de moléculas de cianuto de hidrógeno en la atmósfera, que podrían establecer nuevas formas de supervivencia. El compuesto forma polímeros que son capaces de absorber la luz, lo que demuestra que también podrían ser capaces de crear vida.

El satélite tiene características muy similares a las de la Tierra, al menos en su aspecto exterior. Titán posee continentes y océanos, pero en un estado de gas natural líquido.

Las investigaciones realizadas han revelado que, aunque aparentemente se trata de un mundo inhabitable, en su superficie se encuentran materiales orgánicos, pero a temperaturas de -180 graos centígrados. Además, hay indicios de la presencia de un océano subterráneo de agua líquida y amoníaco, lo que incrementa las posibilidades de la existencia de vida extraterrestre.

Calisto podría no ser un satélite muerto

El satélite de Júpiter es el tercero más grande del Sistema Solar. Su apenas existente actividad volcánica, a pesar de estar compuesta por hielo y material rocoso, además de algún elemento volátil congelado como el amoníaco, la caracterizan como un satélite inerte o muerto.

La información obtenida por la nave espacial Galileo señalan la posible existencia de un océano salado junto a una capa de roca a unos 250 kilómetros de profundidad. Estos factores, ligados a la advertencia del oxígeno encontrado en su exosfera, podrían reunir los requisitos clave para la creación de vida.

Fuente y más información:
Diario 20minutos

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