Perro comiendo

Un perro come un hueso. PIXABAY

Un estudio publicado por la revista Vet Record alerta de la presencia de altos niveles de bacterias como Salmonella en productos cárnicos crudos, el componente básico de la llamada dieta BARF (Alimentación Cruda Biológicamente Apropiada en castellano), una forma de alimentación por la que optan algunos dueños para sustituir los productos industriales en sus mascotas.

Se trata de una dieta considerada más saludable y natural que los productos procesados convencionales como los propios preparados de carne cocida o alimentos secos como galletas. Se trata de eliminar estos productos y elegir carne, órganos, vísceras y vegetales crudos. 

Sin embargo, y a pesar de que algunas personas aseguran que esta forma de alimentación mejora el sistema inmunitario, la piel, el pelaje y la dentadura de sus mascotas, así como que reduce la incidencia de alergias, estos productos no se tratan ni se deshidratan, por lo que al ingerirlos los animales se enfrentan a un riesgo microbiológico. 

Potenciales riesgos para la salud

Los científicos advierten a través de Vet Record de que se trata de una dieta con potenciales riesgos para la salud, no solo para las mascotas sino también para las personas, sobre todos las más vulnerables como bebés y ancianos.

“Los perros en familias con bebés, personas mayores o personas inmunodeprimidas no deben ser alimentados con productos cárnicos crudos, ya que estos grupos son más susceptibles a las infecciones”, señala, los investigadores de la Universidad de Ciencias Agrícolas y el Instituto Nacional de Veterinaria, ambos centros en Uppsala (Suecia).

La investigación, que se llevó a cabo entre marzo y septiembre de 2017, tenía por objetivo probar y medir los niveles de bacterias en productos crudos. Para ello los expertos tomaron muestras de 60 paquetes de estos alimentos, comprados en varias tiendas en un radio de 200 kilómetros desde su laboratorio en la ya mencionada ciudad sueca.

Los productos contenían además de carne cruda, huesos y órganos comestibles de vaca, pollo, pavo, cordero, cerdo, reno, pato o salmón. Algunos, además incluían verduras, fibra vegetal y minerales. 

Pesencia de la bacteria E.coli

Procedentes de diez fabricantes diferentes de Suecia, Noruega, Finlandia, Alemania e Inglaterra, las muestras fueron sometidas a análisis que confirmaron que todas contenían especies de ‘Enterobacteriaceae’ como la ‘E. coli’, un microorganismo indicador de contaminación fecal y de los estándares de higiene y que apareció en el 30% de los productos.

De las muestras analizadas, el 52% contenía niveles que excedían el umbral máximo establecdo por los reglamentos de la Unión Europea que marca 5.000 bacterias por gramo.

Las especies de ‘salmonella’, que puede provocar infecciones de animales a personas y que están prohibidas en cualquier producto destinado a la alimentación animal, se encontraron en el 7% de los analizados.

Por ejemplo, las bacterias de ‘campylobacter’, muy sensibles a la congelación, se hallaron en solo tres muestras de tres fabricantes diferentes. No obstante, según afirman los investigadores: “Es más probable que la campylobacter estuviera presente en más muestras antes de la congelación”.

El estudio resalta así la importancia de almacenar y tratar adecuadamente estos alimentos crudos para perros debido a los riesgos potenciales para la salud que plantean.

Fuente y más información:
Diario 20minutos

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